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LA ARQUITECTURA PARA CIUDADANOS/AS EN EDAD ESCOLAR.

A todos los que nos dedicamos a trabajar la arquitectura en la infancia nos interesa especialmente evaluar la repercusión que nuestra actividad pueda tener en un futuro. A menudo debatimos sobre qué cambios, o beneficios puede suponer introducir nuestra disciplina en esta fase de la vida. Sabemos de experiencias fantásticas donde la participación de los niños ha contribuido a la mejora del entorno. No obstante, cabe señalar que habitualmente este tipo de intervenciones han tenido un carácter temporal, o las propuestas generadas por los niños/as no han sido materializadas y han quedado en la fase proyectual.

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No nos rasguemos las vestiduras: sería fantástico poder disfrutar de un mayor número de propuestas surgidas de los niños, pero admitamos que es poco frecuente encontrar estudiantes de arquitectura superior que hayan podido ejecutar su proyecto durante la carrera. No debemos subestimar a los niños pero tampoco cargarles con un exceso de responsabilidad como ciudadanos. No, los niños no pueden mejorar solos el mundo, esa es responsabilidad de los adultos, eso sí, debemos garantizar y trabajar por la formación integral de nuestros/as niños/as, ésa es la única garantía real de cambio y desde luego el mejor modelo de sostenibilidad posible.

En la actualidad hay una mayor oferta de actividades basadas en la arquitectura o el urbanismo dirigidas a la infancia y la juventud: talleres didácticos, exposiciones, eventos, actividades extraescolares. En muchas ocasiones las familias que participan en estos talleres son familias comprometidas con la educación de sus hijos, familias que presentan interés por la arquitectura, por la formación complementaria o, en ocasiones incluso, que pueden pagar una actividad extra. Este tipo de actividades resultan sumamente valiosas por su aporte de experiencias de innovación educativa, pero flaquean en el alcance de su ámbito de actuación. Si queremos que la arquitectura para niños/as tenga una mayor relevancia, debemos hacerla accesible al mayor número de ciudadanos/as, atendiendo de este modo a criterios de equidad. El objetivo prioritario para los próximos años pasaría por conseguir que el aprendizaje en arquitectura esté al alcance de todos/as los/as ciudadanos/as en edad escolar.

Efectivamente hay muchos espacios y momentos donde se pueden visualizar actividades pedagógicas magníficas sobre arquitectura para niños/as, pero el éxito no será tal si no alcanza a todos/as. En este sentido, la escuela se presenta como el espacio de mayor envergadura para este fin. Es la escuela la que tiene mayor poder de cambio, y lo es por su función social. El colegio es el encargado de ofrecer experiencias culturales a segmentos de la población que no tendrían acceso a la cultura de otro modo.

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Empezábamos este texto expresando el interés que nos une en poder valorar la repercusión que el estudio y la práctica de la arquitectura pueden ofrecer a nuestros alumnos a largo plazo. Nos gusta pensar que nuestros niños/as serán ciudadanos críticos y comprometidos con su entorno, pero hasta que llegue ese día preferimos ceñirnos a las evidencias que ya hemos podido constatar en el ejercicio de nuestra actividad.

En nuestras clases hemos comprobado que la motivación de los alumnos aumenta, también mejora el clima de la clase. Se crean situaciones donde surgen errores y se aprende de ellos. Se genera un aprendizaje valioso, donde cada alumno encuentra una fase del trabajo en la que aportar a los demás. Se da el trabajo en equipo como necesidad, ya no como mera estrategia del profesor/a. Los alumnos viven situaciones en las que deben defender una idea, establecer un criterio propio o negociar su propuesta con los demás. Observamos que los alumnos mejoran su capacidad de comunicación reforzando la asertividad. Estamos evidenciando en cada uno de los talleres que realizamos situaciones donde prima el desarrollo integral del alumno. Y no es algo que venga de afuera, surge de la necesidad de alcanzar objetivos que son cercanos, reales y por qué no, divertidos.

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¿Dónde enmarcamos la arquitectura en el currículum de la educación obligatoria?

En realidad resulta complejo enmarcar la arquitectura en un área disciplinar determinada. Ese es en parte su gran valor. La arquitectura para niños/as basa su estilo de enseñanza- aprendizaje en la adquisición de competencias, se trabaja por metodología proyectual, se adecúa perfectamente al trabajo atendiendo a las inteligencias múltiples, favorece la autoestima, la comunicación, las actitudes responsables y de respeto por los demás. Todo ello hace de la arquitectura una herramienta idónea para trabajarla dentro del currículum de la educación infantil, primaria y secundaria.

En el DECRETO 108/2014, de 4 de julio, del Consell, por el que establece el currículo y desarrolla la ordenación general de la educación primaria en la Comunitat Valenciana, encontramos en el Artículo 13. Autonomía de los centros, los siguientes puntos: “La autonomía pedagógica y organizativa se vinculará a la evaluación del centro como mecanismo de mejora continua de la calidad de la enseñanza”.

No, la autonomía pedagógica no está vetada y los mecanismos legales para implantarla están recogidos en la Ley de Enseñanza. De hecho, incluso en referencia al horario, la ley indica en el artículo 5, punto 2: “Los centros docentes podrán agrupar y adaptar las sesiones semanales correspondientes a las diferentes áreas en aquellos casos en que adopten metodologías de trabajo interdisciplinares y orientadas a proyectos

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No es el objeto de este artículo desgranar los aspectos que permitirían apuestas pedagógicas basadas en la arquitectura, pero sí nos interesa subrayar que los centros docentes pueden diseñar e implantar métodos pedagógicos y didácticos propios, e incluso determinar la carga horaria correspondiente a las diferentes áreas. Los que nos dedicamos a la didáctica de la arquitectura para la infancia y la juventud continuaremos generando propuestas de innovación educativa, pero también debemos dar a conocer a la administración de la enseñanza y a la comunidad educativa nuestros logros. En este recorrido la introducción de la arquitectura para niños/as en la formación del profesorado sería otro de los pasos necesarios para su implantación en la escuela. Sabemos que estamos empleando una metodología que funciona, trabajando conceptos ligados a la vida, relacionando áreas de conocimiento, atendiendo a la diversidad y obteniendo una alta motivación en el alumnado. El currículum es lo suficientemente abierto como para darnos cabida, no nos interesan sus grietas, el sistema tiene entradas que debemos aprovechar y dar a conocer, ese es el siguiente paso.

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